"Hay hombres y mujeres que no pueden ni saben estar solos"

Juana Samanes
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Simpática y positiva, transmite buenas vibraciones cuando se habla con ella. No hay artificio, es muy natural en la vida y en los papeles que interpreta

"Hay hombres y mujeres que no pueden ni saben estar solos" - Foto: Dan Casado

A Natalia Verbeke, la actriz de la eterna sonrisa, hacía tiempo que no la veíamos en la gran pantalla, puesto que los últimos años ha intervenido más en series donde, según confesaba, le han propuesto papeles interesantes. Afortunadamente, le ofrecieron protagonizar Padres, un inquietante filme, ideal para lucirse unos buenos interpretes. 

En esta película hay de todo; desconfianza, mentiras, engaños, estafa. Da la impresión que cuando una pareja se divorcia pocas saben tener una separación civilizada.
Al final lo que ocurre en esta historia, de tensión terrible, porque no puede haber nada peor que desaparezca un hijo, es que en esa pareja separada empiezan a salir todo lo que no se dijeron en el pasado: los rencores, la ira y la rabia contenida frente al otro. 

En Padres se aborda desde las acusaciones de maltrato psicológico, la ingenuidad de algunas mujeres maduras, la preocupación por los hijos etc… ¿Si tuviera que destacar uno con cuál se quedaría?
Me quedaría con el dolor de una relación que pudo ser y no fue, y lo que queda ahora.

Sin querer juzgar, da la impresión de que hay personas que no saben quedarse solas después de una separación y vuelven a elegir mal.
Efectivamente esto se ve. No es algo de ficción, es algo que ocurre. Es que a veces hay gente que no puede o no sabe estar sola. Pero yo creo que el mayor error de mi personaje es que quiere convertirse en amiga de la hija, cuando una madre debe ser una madre siempre.

Sobre usted y el actor Fernando Cayo recae todo el peso de esta película que se basa en la palabra, en lo que se dicen ambos. ¿Ensayaron mucho antes de poneros a rodar? ¿Habían trabajado antes juntos? 
Yo había trabajado con Fernando solo en una secuencia en la película El juego de la verdad y también en otra en la serie El Caso. Afortunadamente, tuvimos la ocasión de ensayar mucho porque todo recae en nosotros y tenía que tener fuerza, ritmo y potencia. Y un tercer protagonista era la casa que no la íbamos a ver hasta que fuéramos a Tenerife.

En esta película lo que consigue, a pesar de las peleas dialécticas de ambos, es que se empatiza pronto con esa pareja mal avenida por el drama que están viviendo.
Les une el amor a su hija. La visión del espectador puede creerse la versión de Victoria, se llega a sospechar más del padre que de la madre, aunque de ella también hay muchas interrogantes. Es una película muy hitchconiana y juega mucho con el espectador, no sabes quien miente y quien dice la verdad. Mantiene mucho la tensión. 

De hecho, yo esta película la veo perfectamente en un escenario.
Efectivamente, podría ser una función teatral, y de éxito, porque cambiaría mucho si la hacen unos actores u otros, al darle cada uno su propia visión e interpretación.