En abril de 2023, las máquinas y los operarios entraban en la parcela del pequeño chalet de Villa Estrella para reducir a escombros uno de los ejemplos más singulares de la obra arquitectónica de Silvestre Manuel Pagola, cuyo trabajo en el urbanismo de la ciudad en el primer tercio del siglo XX dejó un buen número de ejemplos de una novedosa y moderna forma de interpretar el entorno urbano. Además de la polvareda originada por el derribo, la demolición generó también bastante polvareda mediática, que recogió la oposición de partidos políticos y colectivos profesionales y culturales hacia una medida que, al estar al amparo de la ley, nada pudo hacerse por evitarla.
Casi dos años después, la arquitectura de Pagola vuelve a la actualidad, donde un nuevo derribo reabre el debate sobre la preservación de edificios de un presunto valor histórico que no cuentan con figuras pe protección en los distintos planes urbanísticos que se han sucedido en los últimos años.
La Junta de Gobierno municipal aprobaba la pasada semana la licencia urbanística para la demolición de un edificio proyectado por Pagola en la avenida Obispo Quesada, justo enfrente de uno de los más emblemáticos de su arquitectura en Segovia como es el chalet de Nicomedes García, y que pudo ser construido de forma simultánea a finales de la década de los años 30 del pasado siglo. Una semana más tarde, el Ayuntamiento ha dado el visto bueno al proyecto básico de construcción de un edificio de 14 viviendas y trasteros en el citado inmueble, que cuenta con un presupuesto cercano al millón de euros, por lo que en un plazo máximo de tres meses el edificio tendrá que ser demolido y en un año deben haber comenzado las obras.
La inminencia del desarrollo de este proyecto y, sobre todo, la ausencia de un marco legal de protección que impida ejecutar la demolición dejan un muy escaso margen de maniobra para cualquier actuación. Desde el Ayuntamiento, el alcalde José Mazarías aseguró ayer en su comparecencia semanal que el edificio "carece de protección patrimonial o urbanística, por lo que el Ayuntamiento está obligado a conceder la licencia". Fuentes municipales señalaron también que los proyectos de demolición y el proyecto básico del nuevo edificio cuentan con el visado técnico del Colegio de Arquitectos, por lo que han salvado todos los impedimentos que pudieran tener sin que el órgano colegial haya puesto ninguna objeción.
Darío Núñez y Carlota González, los arquitectos que en 2021 pusieron en marcha la iniciativa #SOS Pagola al conocer un caso similar al del edificio de Obispo Quesada en la plaza de Santa Eulalia que finalmente pudo ser salvado de la piqueta, consideran que la falta de protección supone la excusa perfecta para acabar poco a poco con la obra de Pagola, teniendo en cuenta que muchos de los edificios más emblemáticos están ubicados en lugares de un indudable valor urbanístico. Por ello, consideran necesario que se lleve a cabo una catalogación de los edificios que aún se conservan de Pagola y estudiar de que forma pueden tener cobertura en alguna figura de protección con el fin de evitar que el paso del tiempo acabe difuminando la huella de su obra arquitectónica y "sólo se recuerde en fotografías", asegura Núñez.
Así, considera que el edificio de Obispo Quesada "no puede tener la misma consideración que la Iglesia de San Martín, como es obvio, pero Segovia necesita conservar la esencia de la arquitectura que a principios del siglo XX comenzó a cambiar la imagen de la ciudad, porque tan importante es conocer el románico y el barroco como la arquitectura moderna".
Núñez apela a la sensibilidad de los poderes públicos para buscar una solución que permita combinar el respeto al patrimonio con el desarrollo urbanístico, y expresa su temor por el hecho de que otros edificios vinculados a Pagola corran la misma suerte. En este sentido, pone su mirada en otro chalet proyectado por el arquitecto ubicado en la carretera de La Granja, que al igual que Villa Estrella no cuenta con una protección que impida su demolición, en una zona que es suaceptible también de desarrollo urbanístico.
Sin noticias sobre el recuerdo al arquitecto
Sin duda, la figura de Pagola no pasa por su mejor momento. Tras la decisión del Ayuntamiento de aparcar la declaración de Hijo Adoptivo de la ciudad que la familia del arquitecto promovió a lo largo del pasado año, la demolición del edificio de Obispo Quesada es un golpe moral hacia su legado, que se suma a la ausencia de respuesta municipal hacia el reconocimiento solicitado por la familia.
Así, la retirada del expediente de Hijo Adoptivo abrió la posibilidad de buscar alternativas como la instalación de una placa conmemorativa en algún lugar vinculado a su legado, tal y como aseguraba el alcalde, pero hasta la fecha se desconoce si ha habido avances sobre este asunto para decidir la ubicación definitiva.