Lo que está ocurriendo en el mundo de los medios de comunicación tiene consecuencias que van mucho más allá del periodismo. La política y la sociedad entera se ven ya afectadas -y se verán aún más- por la operación que más preocupa hoy al gobierno, incluidos los dineros de la Defensa, y la aprobación de los Presupuestos del Estado.
A Sánchez se le escapa de las manos el control de Prisa porque el presidente del grupo, Ourghoulian, un francés de ascendencia armenia, se ha hartado de las presiones de Moncloa para utilizar la Ser y el País a conveniencia. Pretende además crear una nueva televisión para mayor honor y gloria del sanchismo.
Ourghoulian se ha negado porque no le salían las cuentes, Sánchez ha contraatacado relevando al presidente de Telefónica -una empresa privada y cotizada- para alterar el accionariado de Prisa, además de buscar dinero debajo de las piedras hasta el punto de enviar un ministro a París, con el nuevo presidente de Telefónica, para tratar de culminar el asalto a Prisa a conveniencia. Bien se lo ha puesto Sánchez a Isabel Ayuso; si Óscar López ya tenía difícil ganarle, el papelón que ha hecho con el viajecito a París por encargo de Sánchez ha convertido al ministro en un títere político.
Sánchez no piensa dejar el poder de ninguna manera, pero en el caso de perderlo, toma ya medidas para regresar a Moncloa lo antes posible. Tener medios a favor es clave, y la manera en que ha reaccionado ante un grupo de comunicación que ha escapado a su control es toda una prueba de cómo se las gasta el presidente. No es una locura pensar que pueda ser capaz de utilizar el método Maduro para no perder el gobierno.
Con la operación Prisa, que no sabe cómo acabará porque Ourghoulian tiene sobrada experiencia empresarial, Sánchez da un paso pensando en su futuro. Con el caso Prisa siente las bases para recuperar el poder si lo pierde.
Feijóo tiene la responsabilidad de impedir que Sánchez continúe su labor de destrucción del Estado, que es innegable. Está obligado no solo a ganar las elecciones, sino a conseguir la mayoría suficiente, pero solo ocurrirá si potencia su equipo y se deja de templar gaitas. Hacer política no es soltar a una manada de insultadores, ni apoyar a quienes no merecen apoyo.
Sánchez, pensando precisamente a futuro, se apropió de las instituciones. Segundo, creó una red de medios afines y, en ese terreno, Prisa es clave, además de RTVE. Y se ha camelado a la banca e importantes empresas, aunque habitualmente no se enfrentan a los gobiernos.
Si el escenario que viene es el que teme Sánchez, con el PP en el gobierno, ya tiene preparada la estrategia del regreso. En el terreno de la estrategia Sánchez gana a Feijóo por goleada, aunque Feijóo, también por goleada, le gana en honradez política. Pero con medios de comunicación bien engrasados buscándole las vueltas, la honradez no es suficiente.